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Hacia un comercio más justo... PDF Imprimir E-mail

Creemos que la lucha por un comercio justo es la lucha por cambiar las injustas estructuras del comercio internacional, dónde unas pocas empresas transnacionales que dominan organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio y las políticas agrarias y comerciales de los principales gobiernos están impulsando un modelo agrícola, comercial y de consumo injusto e insostenible.


Damos un total apoyo a aquellas organizaciones como Vía Campesina que reivindican que la alimentación es un derecho y no una mercancía y que la agricultura tiene que producir alimentos y no bienes de mercado. Trabajamos a favor de la soberanía alimentaria que pensamos que es el camino por tal de acabar con el hambre y la malnutrición y garantizar la seguridad alimentaria para todos los pueblos.

Entendemos por soberanía alimentaria el derecho de los pueblos a definir sus propias políticas y estrategias sostenibles de producción, distribución y consumo de alimentos que garanticen el derecho a la alimentación para toda la población, a partir de la pequeña y mediana producción, respetando las identidades culturales y con una orientación que tenga como prioridad satisfacer las necesidades de los mercados locales y nacionales.

Entendemos que nuestros esfuerzos por tal de comercializar productos de organizaciones populares del sur son sólo una parte de este combate... Participamos en el movimiento de resistencia a la globalización, un movimiento con el cual día a día reforzamos nuestras ligaduras. En el marco de las movilizaciones dónde participamos, trabajamos especialmente en los aspectos vinculados al consumo.

Creemos en el poder de la sociedad civil como generadora de nuevas alternativas. Pensamos que el comercio justo no es un sector de actividad sino parte de un proceso de construcción de otra sociedad. Creemos que el comercio justo es una cuestión tanto de responsabilidad colectiva como de actuación individual; es decir una cuestión de ciudadanía.

Creemos que el consumidor es un actor potente en nuestra sociedad y por esto nuestros esfuerzos se encaminan a la construcción de un movimiento social de ciudadanos conscientes y críticos.

Lucharemos por conseguir el máximo posible de justicia social y respeto al medio ambiente en toda la cadena de comercialización, que es una de las condiciones fundamentales por tal de lograr un desarrollo auténtico. Por esto, sin esconder las contradicciones de comercializar en un mundo injusto como el actual, trabajamos por hacer transparente todo el proceso comercial, tan en el norte como en el sur, porque el consumidor responsable pueda valorar la coherencia de nuestro trabajo con los principios que defendemos.

Principios que orientan nuestra actuación comercial:

  • Los grupos productores provienen de colectivos organizados comprometidos con la realidad de su país, con la implicación de las mujeres, con un funcionamiento participativo y con unas condiciones laborales dignos. Con ellos establecemos relaciones lo más amplias posibles, participante en luchas conjuntas, cooperando e intercambiando ideas y experiencias. Nuestras relaciones comerciales son parte de unas relaciones humanas de cooperación y lucha a largo plazo.
  • En el proceso de producción se incentiva la utilización de los recursos de la zona y tecnología que no perjudique el medio ambiente.
  • Entendemos el comercio internacional como un complemento de la producción local. De ahí que, trabajamos con organizaciones que centran su producción en mercado local, no dependientes de las exportaciones. No importamos productos que ya se produzcan aquí, con componentes sociales y ecológicos equivalentes.
  • Creemos que el objetivo del comercio justo se tiene que mantener a lo largo de toda la cadena de comercialización, por esto:

·· Cuándo es necesaria una transformación priorizamos las empresas de economía solidaria, de economía social y si no es posible, preferimos trabajar con pequeñas y medianas empresas. En caso alguno trabajamos con grandes empresas multinacionales, a las cuales denunciamos y combatimos.

·· La distribución no es una acción puramente comercial. Priorizamos los circuitos cortos, los servicios de proximidad y todas las formas que favorezcan el consumo crítico. Priorizamos los grupos, las cooperativas y las tiendas de comercio justo y consumo responsable. Apoyamos y defendemos el comercio tradicional de barrio y nos oponemos a las grandes cadenas de distribución, auténticas enemigas del consumo responsable y el comercio justo. La misma postura mantenemos ante las grandes cadenas de restauración.

La lucha por estos criterios no está exenta de contradicciones, como consecuencia de la realidad dónde nos encontramos. De ahí que, buscamos trabajar con una total transparencia ante el consumidor, los proveedores y las organizaciones de consumo responsable.

Con la creación de vínculos de confianza y transparencia esperamos que el control del sobre el trabajo que llevamos a cabo nos ayude a acercarnos al objetivo que perseguimos: un comercio justo y sostenible.